AYUNTAMIENTO / Conóce la administración

Caravana de 1951

“No era una caravana del hambre, como perversamente se le ha querido presentar, porque no veníamos a mendigar mendrugos de pan debajo de la mesa de los ricos y poderosos enquistados en el régimen alemanista, veníamos en demanda de justicia y reclamos de derecho”.

Abdenango Fraustro.

Vocal del Movimiento de Huelga

El 16 de Octubre de1950 a las 12 horas puede señalarse como el día y la hora en que dio inicio en nuestro país uno de los movimientos obreros mas grandes en nuestra historia nacional al declararse en huelga los trabajadores del Sindicato dela Sección 14 y su Fracción I del Sindicato Industrial de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos y Similares dela República Mexicana ; huelga que a la postre provocaría una caravana de aproximadamente cinco mil mineros de Nueva Rosita y Cloete que recorrieron casi mil quinientos kilómetros desdela Región Carbonífera ala Capital de nuestro país.

La Caravana del Hambre como erróneamente se le nombró, no era otra cosa más que una manifestación pacifica de un grupo de trabajadores mineros quienes  tomaron la decisión de dirigirse a la capital para  pedir al Presidente dela República , el Lic. Miguel Alemán Valdez el respeto de sus derechos laborales.

De acuerdo al Contrato Colectivo de Trabajo en vigencia, de julio de1950 a julio de 1952; las ganancias adicionales que se obtuvieran por el incremento en los precios de los metales se repartiría de forma tripartita, una parte se destinaría a la elevación de los salarios de los trabajadores mineros, otra parte se aplicaría a los impuestos federales y la parte restante quedaría como ganancia para las compañías.

Conforme el aumento de la producción minera y la elevación de precios registrados en 1950, México debió recibir en aquella época como parte de las ganancias adicionales obtenidas por las compañías mineras la cantidad de ciento setenta y ocho millones de pesos, de los cuales ciento dieciocho millones de pesos debieron corresponder a los trabajadores por aumento de salarios; ya que en el segundo semestre de 1950 las empresas obtuvieron una ganancia de trescientos cincuenta millones de pesos solo por concepto del aumento de precios de los metales mexicanos exportados a los Estados Unidos.

El incremento en los precios de los metales trajo como consecuencia la petición de aumento de salarios y el ajuste en otras prestaciones contractuales para los trabajadores mineros de conformidad con lo estipulado en el Contrato Colectivo de Trabajo.

Después de declararse la huelga, Nueva Rosita fue declarada en estado de sitio, el ejercito patrullaba constantemente la población y les impedía  a los huelguistas reunirse; se suspendieron las garantías individuales, los ciudadanos eran detenidos por el ejercito en las calles y eran registrados e interrogados; patrullas federales armadas con ametralladoras recorrían en camiones las calles día y noche.

Por orden dela Secretaría del Trabajo se congelaron los fondos de resistencia reunidos por los trabajadores. Los huelguistas fueron sustituidos por las empresas norteamericanas y los locales sindicales de los huelguistas fueron clausurados y ocupados por destacamentos militares armados. Se ordenó la clausura de su cooperativa de consumo y sus dos sucursales, en cuyos almacenes se guardaban comestibles y otros artículos por un valor de casi dos millones de pesos, esto; propiedad de los trabajadores, iniciando con ello la etapa mas critica para los huelguistas y los habitantes de la población.

La situación en Nueva Rosita era cada vez más difícil ya que no se conseguían alimentos, se había suspendido la atención médica a los huelguistas ya que los médicos que prestaban sus servicios en la clínica  recibieron la orden de no atender a los huelguistas ni a sus familiares. A los hijos de los huelguistas se les negó el derecho a la educación al ser dados de baja de las escuelas en que estudiaban,la Cámara de Comercio de Nueva Rosita ordenó a los comerciantes del lugar que no vendieran víveres a los huelguistas; se dieron órdenes expresas para que el agua, luz y otros servicios les fueron cortados a un gran numero de huelguistas, sobre todo a los encargados de dirigir el movimiento. Se censuró la correspondencia de los mineros y los bancos locales se negaron a descontar documentos suscritos a su favor. 

El 25 de octubre enla Ciudad de México se organizó un gran acto de solidaridad con los huelguistas:

-"Lo de Palaú y Rosita", dijo Antonio García Moreno, es un atraco al derecho de huelga….

Abdenago Fraustro demandó la solidaridad efectiva, no teórica de los trabajadores: - "Las palabras son hembras, dijo, los hechos son machos….

Adán Nieto expresó: - "Lo mismo en Cananea que en Rosita, los mineros han sido y son los pioneros de las luchas por los derechos obreros….

Juan Manuel Elizondo senador de la República, metalúrgico, ex secretario general del STMMSRM, sentenció refiriéndose a los mineros de Rosita:

-          "Si los abandonamos nos habremos traicionado a nosotros mismos…."

La ayuda solidaria no era suficiente, las remesas de víveres a veces tardaban semanas en llegar y el crédito para los mineros se había cancelado en las tiendas de Nueva Rosita…. más de treinta mil personas dependían para subsistir, de la solidaridad de los trabajadores mexicanos.

La mano de obra escaseaba, la producción era insuficiente en la mina y la empresa empezaba a resentir pérdidas considerables. Entonces decidió comprar mineros, pero los mineros no estaban en venta.

Surgió entonces el mercado negro de los mineros que consistía en pagar fuertes sumas a los que lograban convencer a un minero de que debía volver al trabajo.

El señor Ambrosio Guajardo había sido jubilado pocos días antes de que se iniciara el movimiento de huelga, recibió Seis Mil Pesos por concepto de “terminación”. Incapacitado para el trabajo, con su mujer enferma y sus cuatro hijos en huelga, cedió su terminación para el fondo de resistencia; sin esperanza ninguna de recuperarlos y pidió que se le incluyera en la lista de los huelguistas para recibir su “chivo” de Veinticinco Pesos semanales en mercancías.

Simbólicamente el pueblo no abandonó a los mineros de Rosita.

En el Comité Nacional de Defensa y Solidaridad con las Huelgas Mineras presidido por el obrero Felipe Sánchez Acevedo se reunían los estudiantes, las mujeres, los intelectuales, los profesionistas, los artistas del Taller de Grafica Popular….  el pueblo estaba con los mineros huelguistas….

Las mujeres de Rosita organizaronla Alianza Femenil Socialista Coahuilense; la encabezaban Guadalupe Rocha, Adela Ochoa, Juana Blanca de Santos, Consuelo Bonales de Solís, Juana Jasso, Amelia Mata.

La Alianza se enfrentó a las bayonetas de los soldados, desfiló por Rosita y se presentó ante el jefe militar a reclamar garantías: El General no podía hacer nada…. obedecía órdenes superiores….

En vista de que pasaba el tiempo y no se resolvía el conflicto después de tres meses,  por iniciativa de José González los mineros de Nueva Rosita y Cloete decidieron marchar en una gran caravana de protesta, a pie, hasta la ciudad de México en demanda de justicia la madrugada del 20 de enero de 1951.

Casi cinco mil huelguistas seguidos por una treintena de mujeres, recorrieron aproximadamente mil quinientos kilómetros en cincuenta días desdela Región Carbonífera hastala Capital dela República.

Así inició "La Caravana dela Dignidad " dirigiéndose ala Ciudad de México en busca de justicia social y laboral.

Los dirigentes se opusieron, la situación en Rosita era insoportable: sin libertad, sin alimentos, sin nada. Docenas de niños habían muerto por falta de atención médica y las agencias funerarias, a las que se adeudaban ya más de Cien Mil Pesos se resistían a seguir sepultando a crédito a los hijos de los huelguistas.

El Presidente del Comité de Huelga se hallaba enla Ciudad de México; al conocer la resolución de los mineros corrió a su encuentro para detener la caravana, al encontrarla en Sabinas en plena marcha, Consuelo Bonales, su mujer, se adelanto: - Pancho, le dijo, ¿vienes a dirigir la caravana o a regresarla? Si es esto último, aquí nos separamos, porque la caravana no se detiene y yo me voy con ella. Solís tomo su puesto al frente de la caravana.

Algunos intelectuales revolucionarios dela Ciudad de México reunieron dinero para ayudar a los huelguistas y comisionaron a Esperanza López Mateos para que llevara esa ayuda a los obreros y sus familias en Rosita. Sus actividades fueron consideradas como sospechosas, por lo que fue obligada a comparecer ante el General Pliego Garduño. Esperanza tuvo que abandonar, contra su voluntad, Nueva Rosita; así como  Ángel Bassols Batalla, y  otros más.

Decía la prensa capitalista: “…. Son un pequeño grupo de agitadores comunistas” “Se trata de agraristas y campesinos pagados, que vienen cometiendo toda clase de tropelías, robando gallinas y escandalizando”. Luego se dijo que la caravana se había desintegrado…. Que los líderes venían en lujosos automóviles y los mineros a pie…. Que un grupo de pistoleros mantenía la caravana por medio del terror, etcétera. Pero la enorme columna avanzaba por la carretera, imperturbable, silenciosa y digna.

Era un pueblo en marcha. Al frente Pancho Solís y Ciro Falcony, los jefes de la caravana; una bandera nacional conla Virgen de Guadalupe en el lugar del escudo nacional, una enseña patria autentica y el estandarte dela Sección 14 del STMMSRM detrás, la columna en correcta formación militar.

La caravana se organizo en grupos de 56 personas: 50 soldados, un jefe y cinco ayudantes. Cada uno de estos grupos se dividía, a su vez, en otros de 11 personas: 10 soldados y un jefe.

 La impedimenta era conducida en grandes camiones que se adelantaban a la columna y establecían el campamento. Las mujeres, nuevas Adelitas, conducidas en trocas, preparaban los alimentos para todos. Al llegar al lugar escogido por el jefe dela Comisión Especial , Raymundo Rodríguez; cada grupo buscaba el lugar donde instalarse, se encendían las fogatas y la gente se entregaba al descanso, si esto les era posible, considerando el frió (10 grados bajo cero), las garrapatas, el pinolillo y los dolores de las heridas en los pies. A las 6 de la mañana el clarín de órdenes daba la orden de partir, cada jornada era de 25 kilómetros.

Los primeros días fueron los mas duros: en primer termino los terribles fríos de enero, en una región donde los inviernos son extremadamente crudos; luego, los pies ampollados, hinchados o partidos. Muchos obreros prefirieron quitarse la tortura de los zapatos y caminar con los pies descalzos, dejando huellas de sangre en la carretera, pero de ninguna manera estaban dispuestos a dejar la columna.

En Saltillo, Coahuila el 5 de febrero, se organizó un gran mitin frente al Palacio de Gobierno. El acto duro tres horas. El gobernador del Estado, el Lic. Raúl López Sánchez, trato de forzar un arreglo con la empresa, pero las condiciones propuestas por ésta eran inaceptables. Se acordó seguir adelante. Todo el pueblo de Saltillo acogió con cariño a los mineros. Dijo el párroco, emocionado: - ¡Si estos son comunistas, yo también lo soy! Y luego bendijo la caravana.

En Monterrey, Nuevo León, agentes provocadores trataron de distribuir botellas de tequila entre los caravaneros, para embriagarlos y orillarlos al desorden. La comisión de vigilancia frustro sus intenciones. El gobernador Morones Prieto se interesó por los mineros: - La caravana no sale de Nuevo León – dijo, sin que se haya arreglado el asunto.

Invito a los gobernadores de Coahuila y Tamaulipas para que, unidos, hicieran gestiones cerca del Presidente Miguel Alemán, pero todo fue inútil.

La caravana llegó a Ciudad Victoria, Tamaulipas; nunca olvidaran su paso por Tamaulipas, los mineros de Nueva Rosita….

Al llegar al Ejido Cuauhtémoc todos los niños de la escuela formados con su maestra al frente, salieron. Ciro Falcony, con un nudo en la garganta, apenas si pudo dar las gracias cuando pusieron en sus manos los ahorros escolares: $17.50.

De todas las rancherías campesinos pobres salían de los jacales al encuentro de los caravaneros llevándoles comida, fruta o por lo menos una expresión de simpatía.

Algunas mujeres que no tenían nada que ofrecer dieron a los mineros de la caravana lo único que les podían dar: su bendición.

Con lágrimas en los ojos las abuelas campesinas hacían una torpe cruz con sus dedos nudosos y santiguaban a la caravana. Esa bendición del pueblo acompaño a los mineros en todo su largo recorrido.

Dificultades muy graves se presentaron en la cuesta de tres mil metros de altura entre Valles y Jacala por las características del terreno; ante la imposibilidad de acampar allí los ejidatarios deLa Laguna transportaron en sus trocas a la caravana.

El 3 de marzo pasaron por  Zimapán y el 4 de marzo Tlaxquillo, Hidalgo, de allí a Tizayucán y posteriormente Llegaron a San Cristóbal Ecatepec, el lugar donde fuera fusilado en 1815 el cura Don José Maria Morelos, la caravana rindió homenaje al héroe dela Independencia haciendo guardia ante el monumento levantado a su memoria y guardaron varios minutos de silencio. Luego, los mineros visitaron el museo histórico improvisado en una de las salas de la casa donde estuvo preso el libertador.

Cinco horas más de marcha y la caravana se instalo en los Indios Verdes, a las puertas dela Ciudad de México, habían recorrido 1,500 kilómetros para solicitar audiencia del Presidente de la República.

 El sábado 10 de marzo de1951 a las 11:30 horas, el clarín de órdenes de Pancho Solís toco a reunión frente a los Indios Verdes. A las 12 horas se inició la marcha.

Millares de personas se habían congregado para acompañar a los mineros en la última etapa de su recorrido hasta el Zócalo. Obreros, intelectuales, artistas, todo el pueblo de la capital estuvo representado. Al llegar al Monumento ala Revolución , la caravana hizo alto y rindió homenaje a los héroes. Al pasar frente al Hotel del Prado los turistas les arrojaron flores, serpentinas y confeti; los mineros descubiertos (en un acto de gran respeto hacia la capital) agradecían aquellas muestras de simpatía levantando de vez en cuando la mano. En la avenida Juárez y en Madero los metropolitanos aclamaron a los caravaneros: “¡Vivan los mineros de Rosita!” “¡Arriba Coahuila!”.

En el Zócalo una multitud enorme los esperaba. Frente al Palacio Nacional, desde un camión improvisado como tribuna, se realizó un mitin. Habló al pueblo Lupe Rocha dirigente dela Alianza Femenil. “Nosotras comprendimos –dijo- que no seria llorando como ayudaríamos a nuestros hombres y nos lanzamos a la lucha…. No, no serán los gringos los que vengan a imponernos el yugo; les doy mi palabra: eso no ocurrirá….”

¡Arriba las Adelitas! Fue el grito que salió de miles de gargantas. Pancho Solís dijo: “Somos un grupo de mexicanos que amamos a México como el que más; cuando la expropiación petrolera,la Sección 14 (Nueva Rosita) aporto $75,000.00 para ayudar a pagar a las compañías extranjeras"…. "En Rosita vivíamos en un campo de concentración, nuestra cooperativa con $1,500,000.00 en mercancías nos fue clausurada y nuestros hijos están muriendo de hambre…." "Los periódicos nos han llamado asaltantes, comunistas, roba gallinas…. "Pero a los gobernadores de los estados por donde pasamos les consta que la caravana no ha dado un solo motivo de queja…. La única misión que traemos a México es pedir justicia…."

Los balcones del Palacio Nacional estaban desiertos. De miles de pechos brotó la consigna, repetidas veces: ¡Justicia! ¡Justicia! ¡Justicia!.

Los mineros no despegaban los labios. Con el brazo en alto mostrando su credencial de obreros mineros, se mantenían firmes y serios dejando que los metropolitanos demandasen justicia por ellos. Pero los balcones del Palacio Nacional estaban desiertos….

A las cinco de la tarde termino el mitin. Los mineros marcharon a ocupar el centro deportivo 18 de Marzo.La Secretaria de Salubridad y Asistencia ofreció alguna ayuda; lo que proporcionaba cubría algo así como la tercera parte de las necesidades fundamentales, el resto lo aportaba el pueblo. Ropa, medicinas, alimentos, les fueron proporcionados, si no en abundancia, si con un gran sentimiento de fraternidad y solidaridad humana.

Los estudiantes visitaban a los mineros llevando mariachis y se improvisaban fiestas en el teatro al aire libre para hacer menos amarga la situación de los huelguistas.

Los mineros solicitaban audiencia del Presidente de la República, para plantearle su problema.

El Lic. Alemán no pudo recibirlos, “tenia muchos otros asuntos importantes que tratar”. Los mineros habían caminado en vano 1,500 kilómetros; habían pasado hambre, frió y toda clase de privaciones durante cincuenta días en una marcha sin precedente en la historia de México. Estaban seguros de que cuando el Presidente de la República les escuchara, les haría justicia….

Pero no se trataba del problema de los mineros de Rosita; era el problema de la independencia de la clase obrera mexicana. Los mineros dela Sección 14 habían hecho suya la causa de todo el proletariado nacional. Ellos estuvieron siempre en su puesto.

Alemán designó una comisión gubernamental para que estudiara el caso de los mineros de Rosita; la formaron los señores: Adolfo Ruiz Cortines Secretario de Gobernación, Lic. Francisco González dela Vega Procurador General de Justicia dela Nación y el Lic. Eleazar Canales Subsecretario del Trabajo.

- ¿Cuántos días piensa estar en México la caravana? Pregunto Don Adolfo Ruiz Cortinez a Pancho Solís, en la primera entrevista.

- Hasta que se arregle nuestro asunto, contestó el jefe de la caravana, a pesar de quela Secretaria de Salubridad nos ha comunicado que el sábado 17 de marzo se suspenderá la ayuda al campo 18 de marzo. Don Adolfo tomó el teléfono y gestionó que la ayuda a los mineros se prolongara por todo el tiempo que estuviese la caravana en México.

Para apoyar a los representantes mineros que discutían con la comisión gubernamental, el Comité de Defensa de las Huelgas Mineras decidió realizar el día 10 de abril un gran mitin en el Zócalo.

Los mineros recibieron el dictamen de la comisión gubernamental. “El conflicto de la resolución dictada el 2 de octubre de 1950 por el grupo especial No. 4 dela Junta Federal de Conciliación y Arbitraje, por el que se tiene por no presentado legalmente, el pliego de peticiones y por no hecho el emplazamiento de huelga en contra de las Compañías Carboníferas de Sabinas, S.A y Mexican Zinc & Co.”

La comitiva dispuso que las empresas de Nueva Rosita y Cloete buscasen la manera de reponer mil trabajadores de sus derechos de antigüedad y que las vacantes se cubriesen, de preferencia, con los restantes trabajadores de la caravana. El gobierno ofreció tierras y crédito a los mineros que quisieran dedicarse a la agricultura y empleos en las obras públicas a los trabajadores especializados. Suscribieron el dictamen los señores Adolfo Ruiz Cortines, Francisco González dela Vega y Rome León Orantes, presidente, éste último dela Junta Federal de Conciliación y Arbitraje.

El jefe dela Policía , el General Othon León Lobato, comunicó a los jefes de la caravana que, a partir de ese momento, les quedaba prohibido a los mineros abandonar el campo 18 de Marzo. Los cinco mil trabajadores que habían caminado 1,500 kilómetros para pedir justicia, perdían en un momento sus derechos civiles y se les privaba de la libertad.

Los mineros deliberaron. El dictamen fue rechazado. “Eso mismo, dijeron, nos lo proponían las empresas en Rosita, y luego en Saltillo; es lo que nos ha estado ofreciendola Secretaria del Trabajo y nosotros hemos rechazado.” Después de cinco meses de huelga, de haber caminado 1,500 kilómetros para ver el Presidente dela República , cuando han muerto de hambre y falta de atención medica decenas de niños en Rosita, la comisión nos entrega una resolución que lo único que hace es sancionar la ingerencia dela Secretaria del Trabajo en el régimen interno de los sindicatos, establecer como valida la violación del derecho de huelga…. “Al desentenderse del fondo del problema, la comisión deja en pie todas las injusticias que hemos sufrido en el curso de nuestra huelga. Y para resolver los efectos de esas arbitrariedades, los señores de la comisión expresan que han logrado de las compañías la reposición de mil trabajadores con sus derechos de antigüedad de empresa, lo que significa que un mecánico de primera, que ha adquirido categoría en el escalafón mediante ascensos en 15 o 20 años, regresara al trabajo como peón o trabajador de nuevo ingreso….”

La huelga se había perdido, no era una derrota de los mineros de Rosita, sino de toda la clase obrera mexicana.

El gobierno puso un tren a la disposición de los mineros, para que regresaran a Rosita.

El día de la partida, miles de gentes se congregaron en la estación dela Villa de Guadalupe para despedir a los caravaneros.

 La caravana salía de regreso, derrotada pero no vencida, el 20 de abril, a las cinco de la mañana.

La llegada a Rosita fue un suceso indescriptible. Los hombres volvían a sus hogares con las manos vacías a confrontar en los suyos los estragos de la miseria y el terrible impacto moral de la derrota.

Sin trabajo y sin recursos para rehacer su vida en una nueva actividad desconocida.

Oficialmente se dió termino al problema de los mineros huelguistas: se impuso el fallo de una comisión intersecretarial nombrada por el Presidente, que consistió en exigir a las empresas Carbonífera de Sabinas y Mexican Zinc, la reinstalación de solo mil de los cinco mil trabajadores que salieron al movimiento de huelga; a los cuatro mil restantes, se les prometió acomodo en los centros agrícolas donde hubiera posibilidad de dotación de tierras, o facilitar su contratación como braceros.

Pudiera parecer que aquel movimiento que iniciaron aquellos mineros que integraron "La Caravana dela Dignidad " fué un movimiento perdido, sin embargo nos dejaron su legado de dignidad, de orgullo, de valor y de entereza. Virtudes que hasta nuestros días acompañan a los que han tenido la fortuna de haber nacido o crecido en esta región carbonífera.

Diarios del Campamento, Boletines de Información de la Caravana Minera.

 

© 2018-2019 & Todos los Derechos Reservados